Descubrimientos por accidente

¿Sabe qué tienen en común los inventos del teléfono, los post-it y el velcro? Todos se descubrieron por accidente. Normalmente el progreso científico se asocia a investigaciones y análisis rigurosos, pero eso no siempre es cierto. Una cantidad sorprendente de descubrimientos le deben mucho a la suerte.

El descubrimiento de la penicilina de Alexander Fleming es un claro ejemplo. Ocurrió en 1928, cuando se dejó una placa de un cultivo con la bacteria del stafilococo en la mesa de su laboratorio y se fue durante dos semanas de vacaciones. A su vuelta, comprobó que el cultivo se había contaminado con un hongo que impidió que creciera la bacteria. Había descubierto ¡el antibiótico!

Pero no se trata ni mucho menos del único descubrimiento por casualidad. A lo largo de los siglos, este tipo de descubrimientos ha dado lugar a algunos de los mayores avances de todos los tiempos en las distintas áreas del conocimiento. Y es en el campo de la química donde realmente abundan - visite el recorrido histórico de Xperimania y encontrará muchos ejemplos-. Aquí proponemos sólo unos cuantos ejemplos más de estos inventos descubiertos por casualidad o por un "feliz accidente" mientras los científicos estaban buscando algo totalmente distinto.

Notas Post-it

En 1970, el químico Spencer Silver estaba trabajando en el desarrollo de un pegamento muy fuerte, en los laboratorios de investigación de 3M. Pero no consiguió sino un adhesivo que no pegaba mucho. Al separar dos trozos de papel pegados, se dió cuenta que el pegamento se quedaba tanto en un papel como en el otro; le pareció un invento bastante inútil. Cuatro años más tarde, uno de sus colegas que cantaba en el coro de la iglesia tuvo una idea brillante. Siempre utilizaba puntos de libro para señalar las páginas en el cantoral, pero todo el rato se le caían. Entonces, se le ocurrió ponerles una capa de la pega de Spencer. Como por arte de magia, ya no se movían ni se rompían las páginas al sacarlos. Habían nacido las notas post-it. Actualmente, es uno de los materiales para oficina más vendidos.

  • Celofán

La idea del celofán, el envoltorio de papel transparente más conocido, apareció en la mente de un ingeniero textil suizo, Jacques Brandenberger cuando estaba sentado a la mesa en un restaurante. Al ver que a un comensal se le había derramado el vino y había manchado todo el mantel, volvió a su laboratorio convencido de que descubriría algún modo de cubrir la tela con una capa transparente  que la volviera impermeable. Hizo muchos experimentos con distintos materiales y una de las veces, aplicó a la tela un líquido viscoso. El experimento falló porque la tela quedó toda tiesa y quebradiza. Sin embargo, Brandenberger se dió cuenta de que la capa se podía separar y quedar como una hoja transparente que podía tener otras aplicaciones. Hacia 1908, desarrolló una máquina que producía unas láminas transparentes viscosas a las que llamó celofán.

  • Velcro

El cierre de velcro lo inventó en 1941 el ingeniero suizo George de Mestral. La idea le vino cuando paseaba por los Alpes al fijarse en cómo se pegaban las espiguillas de la setaria en su ropa y en el pelo de su perro. Examinó las setarias con el microscopio y decidió diseñar un cierre singular copiando los ganchos microscópicos de las espiguillas. Aunque de Mestral al principio no tuvo demasiado apoyo y hasta se rieron de él, se mantuvo en sus trece. Sirviéndose del método de la prueba y el error, comprobó que el nylon, cosido con rayos infrarrojos, formaba unos ganchitos resistentes que se pegaban muy fácilmente a una tela de nylon más suave y aterciopelada. ¿Sabe por qué de Mestral llamó a su invento "Velcro"? Pues de la palabra francesa velours (terciopelo) y la inglesa crochet (gancho).

La suerte no basta en esos descubrimientos clave. Los científicos o inventores tienen que tener una mente abierta y preparada para detectar y comprender la importancia de esos incidentes imprevistos y utilizarlos de manera constructiva. Como dijo en su famosa frase el científico francés Louis Pasteur: "En el campo de la observación, la suerte favorece sólo a la mente preparada". Aunque entonces estaba dando una conferencia, en la inauguración de la Facultad de Ciencias en la Universidad de Lille en 1854, la cita mantiene hoy en día toda su vigencia.

Hoy en día, es altísima la demanda de investigación científica para resolver los graves problemas de la sociedad en cuanto a, por ejemplo, la alimentación, la salud o la energía. No se puede pasar por alto ningún hecho casual e imprevisto. Es necesario fomentar mentes abiertas y preparadas para el mañana. Este trabajo de preparación puede iniciarse en los centros escolares desde una edad muy temprana. Y ésta es la razón por la que la educación científica es tan crucial para el desarrollo de unas mentes críticas, informadas y abiertas, que llevarán acabo las innovaciones del futuro. ¿Le seduce este gran reto? Abra sus sentidos y su mente y ¿quién sabe? también puede tocarle algún día exclamar:¡eureka!