¿Qué hay dentro de tu reproductor multimedia?

En los últimos años se han vendido millones de reproductores multimedia portables. Los jóvenes en particular se vuelven locos por este ingenio de alta tecnología. Pero, ¿se ha parado a pensar alguna vez qué hay dentro de ese ingenio digital y qué lo hace tan manejable?

Cada nueva generación de reproductores multimedia, cada vez más pequeños y más ligeros, ofrece mayores posibilidades y continuas mejoras en cuanto a software y a diseño. Lo crea o no, el papel de la química en este proceso es fundamental.

Los nuevos materiales que se obtienen en la industria química permiten a los diseñadores y a los fabricantes mejorar la capacidad, el aspecto y la portabilidad de los reproductores multimedia digitales. Tanto en los chips de silicona, como en las cubiertas, los monitores o en las baterías, el papel de la química es básico para que estos reproductores puedan cumplir su función y combinar muchísimas aplicaciones.

Los ingredientes de un reproductor multimedia

Los reproductores multimedia están hechos de policarbonato, que es ligero y a la vez lo suficientemente fuerte como para servir de cristal antibalas. La combinación de estas dos propiedades hace que resulte el material ideal para los reproductores multimedia, que deben resistir los golpes, la humedad, el frío y los rayos ultravioletas.

Sin embargo, la resistencia al impacto no significa resistencia a las rayadas. Por eso, se cubren con una capa de resina, que los protege; se benefician así de la variedad de colores a los que se prestan estos materiales, absolutamente fundamental en lo que a estilo y diseño se refiere.

El monitor de cristal líquido es también parte importante de los reproductores. De hecho, los monitores de cristal líquido (liquid crystal displays, LCDs) han revolucionado la comunicación visual, especialmente en cuanto a portabilidad. Agendas digitales, pantallas de teléfonos móviles, relojes digitales y sistemas de navegación del automóvil no existirían sin la tecnología LCD.

Sin embargo, se necesitó mucho tiempo para pasar del descubrimiento del cristal líquido a la multitud de aplicaciones de LCD de hoy en día. Fue un botánico austriaco, Friedrich Reinitzer, quien en 1888 descubrió los cristales líquidos. Al deshacer el benzoato de colesterol, descubrió que primero se convertía en un líquido opaco y después, se iba aclarando al ir ascendiendo la temperatura. Durante el proceso de enfriamiento, el líquido primero se volvía azul y luego cristalizaba.

Es sorprendente que nadie encontrara ninguna aplicación técnica para los cristales líquidos hasta el 1968, que se fabricó el primer LCD experimental. Desde entonces, la tecnología ha aumentado notablemente y continuará haciéndolo.

La química genera nuevas soluciones tecnológicas

Los reproductores multimedia funcionan fundamentalmente con la energía de las pilas. Existen distintos tipos de pilas y todas fabricadas con productos químicos; pero las más utilizadas para los reproductores digitales son las pilas de litio. Los diseñadores pueden modelar estas pilas como si fueran de arcilla, lo que resulta muy conveniente para un producto de tamaño bolsillo. Y lo que es más, son recargables. 

La memoria es clave en estos reproductores manuales que almacenan cientos de canciones y películas. En lugar de una unidad de disco duro, los reproductores musicales utilizan una memoria flash. Gracias a la química, un chip de memoria flash puede contener gran cantidad de información siendo extremadamente pequeño, de hecho, más pequeño incluso que una punta de alfiler. Además protege mejor la información: a diferencia del disco duro, no tiene dentro partes que se muevan, con lo que lo hace más resistente al daño.

Las tecnologías de la información y del ocio actuales sin la química simplemente no existirían. ¿Quiere que su próximo dispositivo portable sea todavía más pequeño, más ligero, más potente y fiable? Los científicos y los diseñadores continúan trabajando sin descanso para conseguir nuevas soluciones para el futuro.